Lejos de lo que más quería,
allí se encontraba. Otra noche en un lugar que le era tan familiar como
extraño. Vibraba con los atardeceres, la música, los sueños, los deseos, lo
lejano, lo inconmensurable, lo aún no escrito, lo inexistente, aquello que
todavía está por venir… o que nunca llegará. Sin embargo, cada
mañana cuando despertaba, en el preciso instante en que sus ojos veían todo aquello que lo rodeaba, recordaba su condición, confirmaba su situación, y un sinfín de
cuestionamientos llegaban a su mente: dónde debería estar, qué había hecho, qué
no había hecho, qué debería haber hecho, qué debería hacer. Pero tales preguntas, ellas, obstinadas y tercas, no dejaban ser contestadas. Y tal vez lo mejor sería no
insistir.
Algunas veces cuando
reflexionaba y miraba atrás, veía simplemente malas decisiones, errores y acciones
a destiempo. “¿Es esa mi vida?”, se preguntaba, “¿una serie de eventos que de
no haber ocurrido me hubiesen llevado a otro lugar?”. “¡Por supuesto!”, se
decía, “¿pero no consisten en eso todas las vidas: decisiones,
errores, acciones?”... Y sin embargo el hirsuto hombre se reprochaba: “si tan
sólo hubiese obtenido ese trabajo; si mis primeros años en el colegio los
hubiera aprovechado tanto como los últimos; si en lugar de estar con ella hubiera
conocido otras personas; si tan sólo en mi viajes hubiese sido menos rígido,
más humilde, más abierto”… Sin embargo así no fue, y allí se encontraba. Ya no
importaba lo que hubiese hecho, mucho menos lo que dejó de hacer.
¿Se arrepentía? Sí. Se
arrepentía de no haberse extasiado con cada experiencia que tuvo, de no hacer
lo que debería haber hecho, de que la razón tomara control sobre él, de que las
emociones tuvieran un papel secundario. El problema era, no obstante, que
también se arrepentía de que las emociones lo hubieran llevado a desperdiciar su
tiempo. Curioso. Pensaba que debía sentir, sentía que debía pensar. Veía la
vida de los otros, ¡y parecía tan simple! Pero la suya no podía ser así. Tan complicado, tan exigente, tan insensato. A veces sentía que no
debería pensar tanto, pero cuando empezaba a sentir, concluía que debería
pensar mejor las cosas…
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